Bassil Hafez ya estaba atrapado fuera de la jaula. Ahora la espera se hará mucho más larga.
El peso wélter de la UFC ha aceptado una suspensión de un año tras un caso de dopaje relacionado con ipamorelina, una hormona peptídica prohibida. Su regreso está previsto para el 20 de marzo de 2027, lo que significa que se pierde otro año completo en una carrera que ya se había visto afectada por las lesiones.
El resultado positivo no se produjo durante la semana previa al combate. Provino de una muestra tomada fuera de competición en Las Vegas el 20 de marzo. Hafez no tenía ningún combate programado en ese momento y no había peleado desde su derrota ante Oban Elliott en noviembre de 2024.

Ese detalle importa, pero no lo exime de responsabilidad. Según el programa antidopaje de la UFC, el luchador sigue siendo responsable de cualquier sustancia utilizada durante la recuperación, el tratamiento o el campamento de entrenamiento. La CSAD aceptó que Hafez colaboró con la investigación, pero aun así dictaminó que el error fue lo suficientemente grave como para imponerle una sanción de 12 meses.
La explicación de la clínica no lo exculpó.
La versión de Hafez se centra en su recuperación tras la lesión.
Afirmó haber utilizado un producto durante el proceso de curación y que posteriormente descubrió que contenía una sustancia prohibida. También indicó que había entregado a la clínica de bienestar la lista de sustancias prohibidas de la UFC y que había dejado claro que no se podían incluir ingredientes restringidos.
“Durante mi proceso de curación, tomé un suplemento que acabó conteniendo una sustancia prohibida”, dijo Hafez.
También admitió la parte que suele decidir estos casos.
“Al final, la responsabilidad recae sobre mí por no haberlo comprobado dos y tres veces antes de tomarlo”, dijo Hafez.
Esa frase resume todo el asunto. Hafez afirma que no tenía intención de hacer trampa. La CSAD sostiene que, aun así, no revisó con la suficiente atención. El resultado en el calendario es el mismo: no habrá pelea en la UFC hasta 2027.
- Bassil Hafez recibió una suspensión de un año por parte de la UFC debido al control antidopaje.
- El caso involucraba ipamorelina, una hormona peptídica prohibida.
- La muestra fue recogida fuera de competición el 20 de marzo en Las Vegas.
- Hafez afirmó que la sustancia provenía de un producto de recuperación vinculado a una clínica de bienestar.
- La CSAD tomó nota de su cooperación, pero dictaminó que la conducta constituía negligencia grave.
- Podrá regresar a la competición de la UFC el 20 de marzo de 2027.
La pelea con Jack Della Maddalena todavía lo persigue.
El nombre de Hafez en la UFC sigue ligado a una noche más que a ninguna otra.
En 2023, aceptó una pelea con poca antelación contra Jack Della Maddalena y la convirtió en un desafío inesperado. Della Maddalena ganó por decisión dividida, pero Hafez le obligó a esforzarse al máximo. Esa actuación le granjeó a Hafez un respeto instantáneo, ya que se metió en un lío y casi arruina el ascenso de un futuro campeón.
Desde entonces, su trayectoria ha sido irregular. Hafez venció a Mickey Gall, pero luego fue derrotado por Oban Elliott en UFC 309. Después vinieron las lesiones. La siguiente pelea nunca se concretó. Ahora, la suspensión pone fin a esa racha estancada.
Esa es la parte difícil de esta historia. Hafez no es una estrella con un futuro incierto. Es un peso wélter que intenta convertir un debut memorable en una verdadera carrera en la UFC. Perder otro año a los 35 años hace que ese camino sea mucho más difícil.
| Situación de Hafez | Detalle clave |
|---|---|
| Suspensión | Un año bajo el programa antidopaje de la UFC |
| Sustancia | Ipamorelin |
| Tipo de prueba | Muestra fuera de competición |
| Fecha de muestra | 20 de marzo en Las Vegas |
| Nota de CSAD | Cooperación plena, pero no la debida diligencia suficiente. |
| Devolución elegible | Marzo 20, 2027 |
CSAD separó la intención de la responsabilidad.
El dictamen antidopaje no presentó el caso como un atajo planeado para la noche del combate.
Hafez no tenía ningún oponente programado cuando se le tomó la muestra. La sustancia estaba relacionada con un centro de rehabilitación, no con un combate programado. La CSAD también le reconoció su colaboración con los investigadores y la identificación de la clínica implicada.
Pero la agencia insistió en el mismo punto fundamental: la cooperación a posteriori no elimina la obligación de comprobar nada antes de tomarlo.
Esa es la parte más cruda del antidopaje moderno para los luchadores. Un producto puede provenir de una clínica, un plan de recuperación o una persona de confianza, y el atleta sigue asumiendo el riesgo. El cuerpo es la prueba. La explicación puede modificar la duración o el tono del caso, pero rara vez hace desaparecer la infracción.
Hafez necesita un segundo acto limpio.
El año siguiente se convierte en una prueba fuera de la jaula.
Hafez tiene que recuperarse, mantenerse en forma, cumplir la suspensión y regresar sin cometer ningún otro error. Cuando vuelva a estar disponible, no lo hará con la moral alta. Regresará tras una lesión, una derrota por nocaut y un control antidopaje.
Es un lugar difícil para volver a empezar.
Lo único que aún juega a su favor es que los fanáticos de la UFC recuerdan la dureza. La pelea contra Della Maddalena demostró que Hafez puede convertir un combate difícil en una pesadilla. Ese recuerdo no lo acompañará para siempre, pero le da una base sobre la cual reconstruirse.
Por ahora, el camino es sencillo e implacable. La suspensión se extiende hasta marzo de 2027. El próximo capítulo debe ser claro, dinámico y mucho más contundente que el que acaba de terminar.

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